La Reserva de Velocidad (o porqué van Niekerk batió el WR de 400ml)

 

Este ha sido un verano de Juegos Olímpicos, unos Juegos con un nivel atlético increíble. Pero quizá la gesta más grande, lo que se nos ha quedado a todos grabado en la retina fue el récord del mundo de Wayde van Niekerk en la final de los 400 metros lisos. ¿Y qué podemos aprender de ello? Pues, me gustaría hablarte de una cuestión que muchas veces pasamos por alto: la reserva de velocidad.

La clave de los mejores

En las carreras, tanto de velocidad como de fondo, la marca en la distancia inferior nos va a limitar siempre el rendimiento en la distancia superior. El ejemplo paradigmático nos lo ha puesto este verano van Niekerk. ¿Cómo demonios podría haber corrido en 43,03 si no hubiera sido capaz de correr en 9,98 los 100m o 19,94 los 200m? Para hacer estos parciales en un 400 (10,7 – 20,5 – 31,0) es imprescindible.

O Mo Farah, ¿cómo podría ganar siempre en los 5.000m a ritmos de 13 minutos y poco o 10.000m a ritmos de 27 minutos pelados haciendo esa última vuelta infernal? Aparte del entrenamiento de resistencia y a ritmos específicos, porque también es capaz de un 1500 en 3’28”. Por poner un ejemplo más tangible, para un corredor aficionado va a ser imposible bajar de 40 minutos en 10 kilómetros si en 1 kilómetro no puede bajar de 3’50″. En este caso, por mucho que trabajes tu resistencia, no tienes la suficiente reserva de velocidad para poder correr 10 kilómetros a ese ritmo.

Un entrenamiento de ejemplo

En el vídeo que sigue puedes ver a Ashton Eaton, récord mundial de decatlón, haciendo un entrenamiento de series. La intensidad a la que entrena en el vídeo está por debajo de los registros que él puede realizar corriendo a tope y, además, esto se percibe visualmente en la relajación y la facilidad en el correr. Sin embargo, fíjate en sus cronos, ya en la primera serie hace un 250m en 29”98 pasando el 200m en 23”79 con mucha facilidad, de tal forma que sigue haciendo más series a la par que va aumentando la intensidad. Además de tener resistencia, puede correr fácil a 23”79 el 200m porque su marca en 200m es 20”76. Con esa velocidad de base y trabajando la resistencia es capaz de poder hacer ese tipo de entrenamientos. Si otro atleta con marca en 200m de 23” tratara de realizar el mismo entrenamiento, le resultará imposible hacer muchas series a 23”79 ya que tendrá que emplearse a fondo desde la primera y, por muy resistente que sea, no podrá mantener el ritmo.

Un último consejo

Con todo esto quiero transmitirte la importancia de mejorar nuestras marcas en las distancias inferiores para así mejorar también en distancias superiores. Hemos visto ejemplos de velocistas, pero los corredores de distancias largas, además de los trabajos de resistencia de base como los rodajes, fartleks o incluso series largas, debemos también trabajar nuestra fuerza y nuestra velocidad para poder llevar ritmos de carrera superiores, teniendo ese margen de velocidad del que te he hablado.

Así, si a tu entrenamiento le añades ese tipo de trabajos y eres capaz de bajar por ejemplo el 1000 de 3’40 a 3’30, tendrás más margen para poder correr un 10k a ritmo de 4’/km. Está claro que el entrenamiento de base a través de rodajes y trabajos continuos y el entrenamiento específico a ritmos de competición es imprescindible, pero debes complementarlo para no estancarte en tus marcas.

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